…Una gabarra, decía la canción. Hoy además he visto bajar una rueda de automóvil, muchas ramas, un tubo de plástico.
Hoy hemos tenido aviso de inundación en Bilbao, lleva todo el invierno lloviendo bastante y los montes no absorben más agua, desde hace un par de días la lluvia ha sido muy persistente, ha provocado deshielos y los ríos venían muy cargados.
Por la mañana han comenzado a desbordarse varios ríos en Alonsotegi, Getxo. Como la situación parecía que se agravaba y la pleamar era a las cinco y media de la tarde, han dado el aviso de retirar los coches de los aparcamientos en riesgo, han ordenado cerrar comercios, el Mercado de la Ribera, Mercabilbao y diversos colegios. Mi coche ha salido de su plaza pasadas las doce y media, la ría venía muy alta y en la curva de la Merced, las olas eran impresionantes, todavía quedaban cuatro horas hasta la marea alta.
Ha parado de llover.
Desde el trabajo he seguido la evolución de lo que pasaba. Seguía sin llover en Bilbao, pero no sabía lo que podía estar ocurriendo aguas arriba. He recibido mensajes en el móvil, correos electrónicos y llamadas para avisarme de que la cosa pintaba mal.
Cuando he bajado a casa, hacia las cuatro de la tarde he cruzado el puente de la ribera, la ría bajaba mas o menos a la misma altura que a cuando he retirado el coche, así que como ya no quedaba mucho tiempo hasta la pleamar he pensado que ya no podía pasar nada de importancia.
Debajo de casa me he encontrado con un vecino a la puerta de su tienda, en ese momento no tenía claro si abrir la tienda o no, pero él también pensaba que lo peor había pasado, algo sabrá porque las le pillaron de lleno las inundaciones.
Creo que esta ha sido la vez que más cerca he visto la posibilidad de sufrir una inundación. Tenía la impresión de que en caso de desbordarse la ría no sería como en el año 83 y que la altura que cogería el agua no sería mucha. De todas maneras, pensar que todos los comercios y bares por los que habitualmente me paso se verían afectados, que quizá no iba a poder llegar a casa o si llegaba, salir de ella. Pensar en que el Mercado podía quedar inhabilitado otra vez. Pensar que la riada aunque pequeña se podría haber llevado a algún despista o inconsciente por delante.
Pensar todo esto me ha dejado una sensación rara, nunca me he sentido tan cerca de vivir una inundación.
Creo que en breve me voy a comprar unas botas de agua (katiuskas) por si las moscas.

